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La Casa de la Compañía Nacional de Teatro

La casa ubicada en Francisco Sosa 159, en el Barrio de Santa Catarina de Coyoacán, ha tenido vocación artística desde 1949, año en que Ana Castillo, bailarina, coreógrafa, directora y maestra dedicada a la enseñanza de la danza, fundó la academia de ballet más antigua a nivel privado en México.

 La planta baja de la casa donde vivían sus padres, albergó al entonces llamado Centro de Iniciación al Arte con un plan de estudios profesionales, basado en el Sistema de la Real Academia de la Danza Británica que en 1953, reconoció a este centro como la primera escuela afiliada a esta institución hasta 1980.
 Conocida entonces como la Academia de Balé de Coyoacán, en la que se inscribieron 770 alumnas, llegó a  contar en 1973 con el grupo semiprofesional Balé para todos, cuyas presentaciones se realizaban en el pequeño teatro con que contaba la Academia.
 Este foro que conserva hoy las dimensiones arquitectónicas con que fue construido, reabrió sus puertas a principios de 2009, al elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro.
 Philippe Amand fue diseñador de este proyecto de reacondicionamiento del teatro de la casa sede, cuyo escenario tiene la bondad, a decir del también escenógrafo, de contar con los mismos once metros de profundidad.
 Este espacio cuenta con una nueva parrilla y telar, debido a que las originales, construidas en madera, se encontraban apolilladas por el paso del tiempo.
 Lo primero que se hizo, según comentó en su momento Philippe Amand, fue eliminar unas vigas que no sostenían nada, para crecer la altura de los desahogos. Posteriormente se abrió un muro que ahora conecta con un salón habilitado como camerino del que carecía.
 Había una puerta tapiada que conectaba con el sótano, que fue abierta para construir un camerino con espejos y acceso directo al foro que podrá utilizarse también como espacio mixto, según las necesidades.
 “Habilitamos dos camerinos más en el sótano, dice Philippe, con lo que pensamos en espectáculos con todos los actores de la Compañía”, como Ser es ser visto, estrenada en julio de 2009.
 Otras transformaciones partieron de buscar la comodidad y mejor espacio para el público, por lo que se recuperó la distribución continental, que implicó eliminar el pasillo central del patio de butacas y crear dos laterales para recuperar el centro, que es el mejor lugar, donde hay butacas sin antebraceras, de dos plazas.
 Las butacas no están ancladas al piso, con lo cual se puede modificar su distribución, si de pronto se quiere extender el proscenio un poco, según lo desee cada director, aclara el diseñador del proyecto.
 Asimismo se hicieron modificaciones al vestíbulo, en el que se instalaron servicios para el público, donde sólo había uno pequeño, y aunque esta decisión impidió ampliar la cabina de luces y sonido, la prioridad en esta área es el espectador.

La sala Héctor Mendoza, de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), es un foro de 7.40 metros de ancho por 12 metros de profundidad, con camerinos tanto al costado de la construcción como en el sótano, así como una espacio adyacente donde se sitúa la orquesta.

Fue nombrada así en diciembre de 2011, como parte del homenaje nacional al dramaturgo, director y maestro de teatro mexicano, quien dirigió  la obra Pascua, de August Strindberg, con la que se inauguró el teatro el 19 de febrero de 2009.

Fue el primer montaje producido por la CNT desde su reestructuración en 2008, bajo la dirección artística de Luis de Tavira. A partir de dicho acontecimiento, todas las obras que se han presentado buscan tener un contacto más cercano con el espectador, es decir, pertenecen principalmente al formato para teatro de cámara.

Antes de convertirse en la casa sede de la compañía, esta construcción solía ser la Academia de Ballet de Coyoacán, fundada en 1949 por Ana Castillo Negrete. Aunque el recinto ha sufrido modificaciones, estructuralmente se conserva como fue planeada por la maestra.

La idea de instalar la sala en el mismo inmueble surge del principio de concentrar todas las áreas de la CNT: desde las oficinas administrativas hasta los talleres escénicos, así como producción y salones de ensayo, con el propósito de que todos conozcan a fondo los procesos que se realizan en la compañía.

Algunas de sus obras más representativas son Ser es ser visto, el primer montaje en el que participaron los 43 actores del elenco estable de la CNT, Natán el sabio, de Gotthold Ephraim Lessing, El malentendido, la primera puesta en escena dirigida por la actriz del elenco estable, Martha Verduzco, además de ser un homenaje a los 50 años del fallecimiento de su dramaturgo, Albert Camus, Endgame, Entre guerras y El jardín de los cerezos, esta última de la autoría de Antón Chéjov.

La sala Héctor Mendoza cuenta con servicio de cafetería, sanitarios y acceso a personas que asisten en silla de ruedas.

Las funciones de este foro, con capacidad para 96 espectadores, son gratuitas, pero es necesario llamar antes para reservar.

 

Casa Sede de la Compañía Nacional de Teatro

Francisco Sosa 159, Barrio de Santa Catarina, Coyoacán

 5658 4108

Casa Sede de laCompañía Nacional de Teatro

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